El programa SNAP (Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria) en Florida ha experimentado una reducción sin precedentes en el número de beneficiarios, afectando a una población equivalente a la de una ciudad entera. Esta disminución histórica se debe a la finalización de políticas federales implementadas durante la pandemia que ampliaban la elegibilidad y los montos de asistencia. La eliminación de estas políticas ha resultado en la pérdida de beneficios para miles de hogares de bajos ingresos en el estado. Funcionarios estatales atribuyen la situación a una normalización del programa tras la crisis sanitaria, mientras que defensores de los beneficiarios expresan preocupación por el impacto en la seguridad alimentaria. Los recortes se producen en un momento de creciente inflación y dificultades económicas para muchas familias. Se espera que la situación continúe evolucionando a medida que más personas sean evaluadas bajo los nuevos criterios de elegibilidad. Organizaciones sin fines de lucro están intensificando sus esfuerzos para brindar apoyo adicional a quienes han perdido el acceso a SNAP.
