Fletcher Building, una empresa cotizada en la bolsa de Nueva Zelanda, ha recibido un paquete de financiación gubernamental de $60 millones. Este apoyo económico está destinado a aliviar la carga de los costos de carbono relacionados con el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) en su planta de cemento Golden Bay. El anuncio ha generado sorpresa debido a lo inusual de recibir una ayuda directa de tal magnitud. Esta financiación busca específicamente compensar los gastos derivados de las regulaciones ambientales. Se están cuestionando los detalles de la divulgación pública relacionados con este acuerdo. La empresa alega que la ayuda es necesaria para mantener la viabilidad de la planta productiva. La situación plantea interrogantes sobre la transparencia y la justificación de la intervención estatal en una empresa privada.