Una violenta inundación repentina azotó el Gran Cañón, causando la muerte de una persona y dejando a 15 excursionistas desaparecidos. Las autoridades han iniciado una operación de búsqueda y rescate, pero las condiciones climáticas adversas complican las tareas. Se pronostican más tormentas y lluvias torrenciales en la zona, lo que aumenta el riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos de tierra. La seguridad de los equipos de rescate también está en riesgo debido a la inestabilidad del terreno. Se recomienda encarecidamente a los visitantes evitar la zona del Gran Cañón hasta que mejoren las condiciones climáticas. Las autoridades instan a la precaución y al seguimiento de las alertas meteorológicas. La búsqueda continúa con la esperanza de encontrar a los excursionistas desaparecidos.