El músico finlandés Jani Wickholm, fallecido este martes, sufría de cirrosis hepática de origen genético, una condición que reveló hace dos años. A diferencia de la cirrosis más común, causada por el consumo excesivo de alcohol –principal causa en Finlandia–, la de Wickholm se desarrolló debido a una predisposición hereditaria. Esta forma de cirrosis implica una alteración y debilitamiento del tejido hepático a causa de una enfermedad o mutación genética. La enfermedad se caracteriza por ser particularmente asintomática en sus primeras etapas, lo que dificulta su detección temprana. El caso de Wickholm pone de relieve la importancia de considerar factores genéticos en el diagnóstico de enfermedades hepáticas. La cirrosis, en general, es una enfermedad grave que puede llevar a complicaciones severas y, eventualmente, al fallo hepático.
