Una pareja compró una casa de madera de más de cien años en Turku, Finlandia, y posteriormente descubrió problemas ocultos durante una inspección más detallada. La casa, construida en la década de 1920 y renovada en 2006, se vendió en abril de 2024 por 204.000 euros. Tras la revelación de estos defectos, los compradores y vendedores presentaron una demanda. El tribunal falló a favor de los compradores, ordenando a los vendedores pagar una reducción de precio de 15.000 euros. El litigio se centró en la falta de divulgación de estos problemas estructurales. Este caso destaca la importancia de las inspecciones exhaustivas antes de la compra de una propiedad.