Tras más de una década de relativa estabilidad, los mercados financieros enfrentan un nuevo riesgo emergente. Expertos señalan que la calma prolongada podría haber enmascarado debilidades subyacentes en el sistema. La situación actual, descrita como sospechosamente tranquila durante un largo periodo, sugiere la posibilidad de futuras turbulencias. Se están identificando vulnerabilidades más grandes que podrían desencadenar una nueva crisis. Esta advertencia subraya la importancia de una vigilancia continua y de medidas preventivas. La ausencia de una gran sacudida en los mercados durante los últimos diez años no implica necesariamente solidez, sino más bien una posible acumulación de riesgos latentes.