Figuera enfatizó su deseo de abordar la crisis nacional desde una posición institucional, desvinculándose de cualquier afiliación política específica. Afirma que la última decisión sobre el rumbo a seguir en agosto recae en la Asamblea Nacional (AN) elegida en 2015. Su declaración busca contribuir a una resolución de la crisis a través de un enfoque imparcial y respetuoso de las instituciones. Figuera reiteró su compromiso con una actuación que priorice el interés nacional sobre cualquier consideración partidista. Se espera que la AN de 2015 tome una postura definitiva sobre los próximos pasos a seguir, dada su relevancia en el contexto actual. Esta declaración subraya la importancia del poder legislativo en la búsqueda de una salida a la crisis venezolana.

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