El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la elección de Estados Unidos como sede del Mundial, a pesar de las recientes controversias relacionadas con la denegación de visados a participantes, incluyendo a un árbitro somalí. Infantino argumentó que la FIFA no tiene autoridad para juzgar las políticas migratorias de los gobiernos anfitriones. La situación ha generado críticas y preocupaciones sobre el acceso equitativo al torneo. La FIFA ha expresado su apoyo al árbitro afectado y está trabajando con las autoridades estadounidenses para resolver el problema. Sin embargo, Infantino insistió en que la organización se centra en el fútbol y no puede interferir en decisiones soberanas de cada país. La controversia subraya los desafíos logísticos y políticos asociados con la organización de eventos internacionales de gran envergadura. Se espera que la FIFA continúe dialogando con EEUU para garantizar la participación de todos los involucrados en el Mundial.