La FIFA ha implementado una modificación significativa en los partidos de fútbol, dividiéndolos ahora en cuatro periodos en lugar de dos. Esta innovación, que incluye pausas para beber de varios minutos, ha generado controversia entre aficionados y analistas. Durante la fase de grupos del Mundial, ya se han observado efectos tangibles de estas pausas en el desarrollo de los encuentros. Los críticos argumentan que estas interrupciones alteran el ritmo y la dinámica del juego. La FIFA defiende la medida, pero su impacto real en la competición sigue siendo objeto de debate. Se cuestiona si esta modificación representa un cambio permanente en la forma en que se juega al fútbol.
