El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha sido objeto de críticas debido a su utilización de un jet privado para desplazarse entre las sedes del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México. Esta práctica ha generado controversia por considerarse un gasto excesivo y poco acorde con los principios de sostenibilidad que promueve la organización. Aunque la FIFA no ha emitido una declaración oficial detallada, fuentes cercanas justifican el uso del jet privado como una necesidad logística para cumplir con una agenda apretada que incluye asistir a múltiples partidos en un mismo día. La eficiencia en el tiempo es presentada como la razón principal para optar por este medio de transporte. Sin embargo, la imagen de Infantino viajando en un jet privado contrasta con el llamado a la reducción de la huella de carbono y la promoción de alternativas más ecológicas. La polémica se centra en la percepción de privilegio y la falta de transparencia en los gastos de la FIFA.