La FIFA ha anunciado que continuará con las consultas sobre la posible participación de inversores privados, a pesar de las fuertes críticas recibidas recientemente. Esta decisión llega tras las reacciones adversas, incluyendo la del primer ministro noruego Jonas Gahr Støre, quien expresó su preocupación por la creciente importancia del dinero en el fútbol. Støre argumentó que esta medida podría excluir a muchos clubes y aficionados. La FIFA defiende la iniciativa como una oportunidad para modernizar y fortalecer el fútbol global, pero enfrenta el escepticismo de quienes temen que la priorización de intereses económicos pueda dañar la integridad deportiva. Las negociaciones con los inversores privados siguen en curso, generando debate sobre el futuro del deporte a nivel mundial. La organización insiste en que busca un equilibrio entre el crecimiento financiero y los valores fundamentales del fútbol.