El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha generado críticas por la gran cantidad de viajes realizados durante la Copa del Mundo. Activistas ambientales cuestionan su aparente falta de consideración hacia el cambio climático, dada la huella de carbono de sus desplazamientos. Infantino ha estado presente en numerosos partidos, buscando maximizar su visibilidad durante el torneo. Esta intensa agenda de viajes contrasta con los llamamientos a la sostenibilidad y la reducción de emisiones. La FIFA no ha emitido una declaración oficial respondiendo a las preocupaciones ambientales planteadas. El debate se centra en la responsabilidad de los líderes deportivos en la promoción de prácticas más ecológicas. La situación plantea interrogantes sobre la coherencia entre el discurso y la acción en materia de sostenibilidad dentro del organismo rector del fútbol mundial.
