El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció la cancelación del plan de inversión que buscaba vender participaciones en sus principales competiciones. La decisión se tomó después de una fuerte reacción y críticas provenientes de diversos sectores del fútbol mundial. Infantino reconoció que el proyecto había "creado divisiones", lo que llevó a la FIFA a reconsiderar su estrategia. El plan original pretendía generar miles de millones de dólares a través de la venta de una parte de los derechos comerciales de torneos como el Mundial. Sin embargo, la oposición fue generalizada, argumentando preocupaciones sobre la comercialización excesiva y la integridad del deporte. Con este movimiento, la FIFA busca calmar las aguas y priorizar la unidad en el ámbito futbolístico.