Zoltán Koskovics, un empleado del Centro por los Derechos Fundamentales, una organización cercana al partido Fidesz, enfrenta cargos penales. La acusación se basa en el uso de un símbolo prohibido: una esvástica. La denuncia fue presentada por Ákos Hadházy, un político de la oposición. Las autoridades investigan si la publicación del símbolo constituye un delito de propaganda de ideología nazi. El uso de símbolos de regímenes autoritarios está prohibido en Hungría. Este caso genera controversia debido a la cercanía del centro acusado con el partido gobernante Fidesz. El juicio determinará si Koskovics infringió la ley húngara.

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