Tras su llegada al poder en 2006, el entonces líder del partido Smer, Robert Fico, experimentó una notable transformación en su relación con los medios de comunicación y los periodistas. Inicialmente, su postura se caracterizó por la confrontación y la crítica abierta hacia la prensa, a la que acusaba de parcialidad y de ser "desafortunada". Con el tiempo, esta actitud evolucionó hacia una creciente desconfianza y un distanciamiento progresivo. Este cambio marcó un punto de inflexión en la comunicación entre el gobierno de Fico y los medios eslovacos. El análisis de esta evolución revela un patrón de deterioro en la relación, pasando de la crítica directa a una actitud más evasiva y hostil. La forma en que Fico interactuó con la prensa durante sus años en el poder ha sido objeto de debate y controversia en Eslovaquia. Este cambio en su enfoque es considerado un factor importante para entender el panorama mediático del país en las últimas dos décadas.
