El impacto ambiental de la industria textil depende directamente de la frecuencia con la que se usa cada prenda. Un mayor número de usos reduce la huella de carbono asociada a la fabricación y distribución de la ropa. Expertos sugieren que alargar la vida útil de las prendas es una estrategia clave para mitigar el daño ecológico. Cada vez que se usa una prenda, se compensa parcialmente su impacto inicial. Esta perspectiva promueve un consumo más consciente y responsable. La sostenibilidad en la moda no se basa en tener menos ropa, sino en usarla más tiempo. La optimización del uso de la ropa existente es fundamental para disminuir el impacto ambiental de la industria.