Un académico de una universidad de prestigio ha advertido que la disminución de estudiantes de secundaria chinos que rinden historia como materia de examen podría hacer a la población más susceptible a narrativas históricas distorsionadas. Este fenómeno se produce en un momento en que Pekín intensifica sus esfuerzos para contrarrestar el “nihilismo histórico”, término oficial para las narrativas que contradicen o socavan la línea histórica oficial del estado. La preocupación se extiende también a la pseudo-historia, como las afirmaciones falsas sobre la inexistencia de la Antigua Grecia. El experto señala que la falta de una base sólida en historia podría erosionar la capacidad crítica de la sociedad. Esta tendencia representa un desafío para la preservación de la memoria colectiva y la comprensión del pasado. La reforma del Gaokao, el examen nacional de acceso a la universidad, es vista como un factor clave en esta problemática. El académico insta a una reevaluación de las políticas educativas para garantizar una formación histórica adecuada.