Un reciente estudio revela que la mayoría de los ciudadanos europeos dudan de la capacidad de sus países para defenderse solos, sin apoyo externo. Grecia, junto con Francia, Finlandia, Polonia, Rumanía y Bulgaria, representa una excepción a esta tendencia generalizada. En estos países, la mayoría de la población considera que sus naciones deben ser autosuficientes en materia de defensa. Esta percepción contrasta con el creciente temor en otras naciones de la Unión Europea sobre su capacidad para afrontar amenazas sin asistencia de aliados. El estudio destaca una notable división en la confianza en la autonomía militar dentro del bloque europeo. Este hallazgo subraya la necesidad de un debate más amplio sobre la seguridad y la defensa en Europa. La situación griega, por tanto, se posiciona como un caso particular dentro del panorama de defensa europeo.