El equipo Ferrari desaprovechó la oportunidad de conseguir un podio en el Gran Premio de los Países Bajos en Zandvoort. Durante la carrera, tanto Lewis Hamilton como Charles Leclerc expresaron su frustración y descontento con el equipo a través de la radio. Hamilton y Leclerc se quejaron, indicando problemas con la estrategia y posiblemente con el rendimiento del monoplaza. Esta falta de coordinación y comunicación interna afectó negativamente el resultado final de la escudería italiana. El incidente pone de manifiesto las tensiones dentro del equipo Ferrari, obstaculizando su desempeño competitivo. La situación genera interrogantes sobre la capacidad del equipo para optimizar su estrategia y apoyo a los pilotos en futuras carreras.