Las autoridades italianas investigan el robo de Fentanyl en un hospital de Roma, específicamente en el Hospital Israelita. La investigación se centra en la posibilidad de que haya habido una filtración de información desde el interior del centro médico. Los militares están examinando minuciosamente los registros de acceso y el control de llaves del armario donde se almacenaba el potente opioide. La falta de claridad sobre cómo ocurrió el robo ha levantado sospechas sobre la seguridad interna del hospital. Se busca determinar si hubo complicidad por parte de algún miembro del personal. Las autoridades no descartan ninguna hipótesis mientras avanzan con la investigación. La cantidad sustraída y el destino del Fentanyl aún son desconocidos.