La Reserva Federal puede disfrutar de un respiro tras una decisión de tipos de interés tranquila, pero este alivio podría ser efímero. El jefe de la Fed, Kevin Warsh, enfrenta un futuro complicado con desafíos inminentes. Las elecciones de medio término, las divisiones internas dentro de la Fed y la persistente inflación amenazan con acortar cualquier periodo de calma. La promesa de controlar la inflación, eventualmente, deberá cumplirse, añadiendo presión sobre Warsh. La situación política y económica actual genera incertidumbre sobre la duración de su gestión sin mayores turbulencias. Se anticipa que la "luna de miel" para Warsh será breve debido a estos factores combinados.