Roger Federer realizó un emotivo regreso a Nueva York, recibiendo una cálida ovación de la afición en el estadio Arthur Ashe. El tenista suizo disputó dos partidos de exhibición en la ciudad donde cosechó cinco de sus veinte títulos de Grand Slam. Este retorno representa una despedida más completa a la “Gran Manzana”, donde anteriormente no pudo tener una celebración adecuada. Federer expresó su emoción por volver a jugar en la icónica cancha, disfrutando del cariño del público estadounidense. Su regreso simboliza un cierre de ciclo y un homenaje a su trayectoria en el tenis de alto rendimiento. La exhibición fue un momento emotivo tanto para el deportista como para sus seguidores. Se espera que este evento marque el final definitivo de su carrera competitiva.