Un fallo judicial federal ha limitado significativamente la autoridad del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en los tribunales de inmigración de Estados Unidos. La decisión anula la práctica de arrestar a personas en los juzgados, una táctica que ha generado controversia y críticas. Además, restablece el límite de tiempo para las detenciones de ICE a un máximo de 12 horas, lo que busca evitar arrestos prolongados e injustificados. Esta medida impacta directamente en los derechos de los migrantes que acuden a sus audiencias judiciales. Defensores de los derechos de los inmigrantes celebran la decisión, argumentando que la presencia de ICE en los tribunales intimidaba a los individuos y obstaculizaba el acceso a la justicia. El Departamento de Justicia aún no ha emitido una declaración oficial sobre el fallo. Se espera que la decisión genere cambios inmediatos en la forma en que ICE opera en los tribunales de inmigración a nivel nacional.
