Un funcionario clave de la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos ha indicado que no existe una “urgencia” inmediata para aumentar las tasas de interés en EE. UU.. Esta declaración sugiere que la próxima subida de tipos podría retrasarse hasta más adelante en el año, dependiendo de la evolución de los datos económicos. El responsable señaló que la política monetaria actual es restrictiva y está funcionando para moderar la demanda. La Fed está monitoreando de cerca la inflación y el mercado laboral de EE. UU. para tomar decisiones informadas. No obstante, el funcionario enfatizó que no se descartan nuevas subidas de tipos si la economía de EE. UU. no muestra una desaceleración significativa. Esta postura adoptada por la Fed podría aliviar las presiones sobre los mercados financieros y las empresas estadounidenses. La paciencia de la Fed se basa en la confianza de que las políticas actuales tendrán el efecto deseado.