El temor a una nueva movilización militar ordenada por Vladimir Putin está impulsando un creciente éxodo de ciudadanos rusos hacia países vecinos como Georgia y Armenia. Fuentes indican un aumento significativo en la búsqueda de viviendas en estos destinos. Se anticipa que esta ola de movilización podría intensificarse después de las elecciones a la Duma en septiembre. La preocupación se centra en una posible nueva ola de reclutamiento forzoso. Este éxodo refleja el creciente descontento y la inquietud en Rusia ante la posibilidad de una escalada del conflicto en Ucrania. Crecen las especulaciones sobre una movilización a gran escala, intensificando la emigración. La situación genera incertidumbre sobre el futuro y la estabilidad en la región.