El segundo al mando del FBI ha presentado su dimisión, sumándose a la creciente inestabilidad dentro del aparato judicial estadounidense. Andrew Bailey, quien ocupó el cargo desde agosto del año pasado, indica que su salida se debe al deseo de regresar con su familia en Missouri. Sin embargo, medios estadounidenses sugieren que su renuncia está relacionada con una tensa relación con el director del FBI, Kash Patel. La designación de Bailey como subdirector fue inusual, dado su pasado como fiscal general del estado de Missouri y su falta de experiencia previa en las fuerzas del orden federales. Su cargo, compartido con Dan Bongino, también fue una novedad, con Patel insistiendo en el trato diferenciado entre ambos. Reportes indican una relación gélida entre Bailey y Patel, con exclusiones de reuniones clave debido a las críticas de Bailey a propuestas consideradas inconstitucionales. Esta renuncia se suma a la inestabilidad interna que ha afectado al sistema judicial estadounidense durante la segunda administración Trump.