Nigel Farage, líder del Partido Reformista británico, ha anunciado una polémica propuesta que restringe el acceso a viviendas sociales a ciudadanos extranjeros. La medida, dirigida a reducir la presión sobre el sistema de vivienda pública, afectaría también a ciudadanos rumanos y de otros países. Según el plan, los inquilinos extranjeros tendrían un plazo de tres meses para encontrar alojamiento privado. De no hacerlo, enfrentarían la posibilidad de ser deportados. La propuesta ha generado controversia y debate sobre las políticas de inmigración y vivienda en el Reino Unido. El Partido Reformista argumenta que esta medida priorizará a los ciudadanos británicos en el acceso a la vivienda social. La implementación de esta política podría tener un impacto significativo en la comunidad extranjera residente en el país.
