El partido Chega, de extrema derecha, condiciona su apoyo al paquete de reformas laborales propuesto por el Gobierno portugués a la exclusión del Partido Socialista (PS) de las negociaciones. Esta declaración se produce en el día en que el Parlamento debate las nuevas medidas laborales. Chega afirma que existen conversaciones en curso con el Partido Social Demócrata (PSD), principal partido de la oposición. Sin embargo, insisten en que cualquier acuerdo con el Gobierno depende de que el PS no participe en las discusiones. La postura de Chega busca ejercer presión sobre el Ejecutivo y modificar el alcance de las reformas. El partido considera que la participación del PS obstaculizaría un posible consenso. Esta condición introduce un nuevo elemento de complejidad en las negociaciones parlamentarias.
