El partido Chega, de extrema derecha, votó en contra de la propuesta del Gobierno para la revisión de la ley laboral, lo que resultó en el rechazo de la reforma. A pesar de las señales previas de André Ventura, líder de Chega, sobre una posible aprobación, la amenaza de bloqueo se concretó durante la huelga general. El primer ministro, Luís Montenegro, expresó su pesar por este resultado. La votación de Chega frustró las expectativas de modernización de la legislación laboral. Este revés complica los planes del Gobierno para abordar las necesidades del mercado laboral. La decisión de Chega se produce en un contexto de tensiones políticas y sociales en Portugal. El futuro de la reforma laboral queda ahora en incertidumbre.