Manifestantes israelíes continúan expresando su descontento con el gobierno en varias ciudades, incluyendo Tel Aviv. Una de las voces más impactantes fue la de la hija de una pareja asesinada el 7 de octubre, quien acusó al gobierno de “profanar la memoria de los muertos”. Las protestas se centran en la falta de investigación exhaustiva del ataque de Hamás y las exenciones militares para miembros de la comunidad Haredi. También denuncian la violencia perpetrada por colonos israelíes. Los manifestantes exigen una mayor rendición de cuentas y un cambio en las políticas gubernamentales. Este nuevo acto de protesta subraya la creciente frustración dentro de la sociedad israelí por la gestión de la crisis y las profundas divisiones internas. La situación refleja una creciente tensión política y social en Israel tras los eventos del 7 de octubre.