La existencia de redes familiares en Malasia se ha identificado como un factor determinante para el flujo de inmigrantes irregulares, incluyendo a miembros de la comunidad Rohingya, así como ciudadanos de Bangladesh y Myanmar. Estos individuos eligen Malasia como destino final, aprovechando los vínculos ya establecidos en el país. La entrada se produce principalmente a través de la frontera entre Malasia y Tailandia. Las autoridades han señalado que estos lazos familiares facilitan la instalación y permanencia de los inmigrantes en territorio malasio. Esta situación plantea desafíos en cuanto al control migratorio y la gestión de las comunidades de inmigrantes. Se investigan las rutas y redes de apoyo que permiten este flujo continuo de personas. El fenómeno destaca la importancia de abordar las causas subyacentes de la migración irregular y fortalecer la cooperación regional.