El Islam prohíbe estrictamente la mentira y su difusión, advirtiendo sobre las graves consecuencias para quienes la propagan. Textos sagrados como el Corán condenan la invención de falsedades, identificando a los mentirosos como los verdaderos infieles. El Corán también establece que Dios no guía a aquellos que son mendaces e ingratos. El texto original aborda específicamente la creación de fotomontajes falsos y la propagación de noticias falsas a través de "likes", comentarios y compartidos en redes sociales, considerándolo un pecado grave. Se enfatiza la importancia de la veracidad en la fe islámica y la responsabilidad individual en la era digital. La desinformación en línea se presenta como una práctica contraria a las enseñanzas religiosas.