Los códigos QR se han vuelto omnipresentes en los pagos y transferencias, pero también representan un riesgo creciente de fraude. Para protegerse, es crucial verificar cuidadosamente tres elementos antes de escanear un código QR. Primero, confirme la identidad del destinatario para asegurarse de que es quien dice ser. Segundo, revise el monto de la transacción para detectar cualquier discrepancia. Finalmente, examine el enlace al que dirige el código QR, buscando inconsistencias o redirecciones sospechosas. Al tomar estas precauciones simples, los usuarios pueden reducir significativamente el riesgo de robo de dinero o de comprometer su información personal. La prevención es clave en la era digital.