Entrenadores de artes marciales del sospechoso del ataque escolar en Fagersta lo describen como una persona tímida y callada. Afirman tener dificultades para creer que él sea capaz de cometer un acto de esta magnitud. Los entrenadores recuerdan que el joven no destacaba particularmente en las clases ni mostraba signos de agresividad. Expresan sorpresa y conmoción ante la noticia de su implicación en el incidente. Señalan que, aunque era un estudiante de artes marciales, no era especialmente sobresaliente ni llamativo. La policía lo mantiene detenido mientras continúa la investigación sobre el ataque a la escuela. Este testimonio contrasta con la gravedad de los hechos y plantea interrogantes sobre los motivos del sospechoso.