Ante la previsión de temperaturas extremadamente altas, el presidente de la asociación de directores de escuelas públicas en Portugal ha planteado la posibilidad de suspender las clases en los niveles de preescolar y primer ciclo. La medida busca proteger a los estudiantes de los efectos del calor intenso. El responsable indica que una decisión definitiva podría requerir la intervención del Gobierno central. Se evalúa la situación para determinar si las condiciones climáticas extremas justifican la interrupción temporal de las actividades escolares. La suspensión se consideraría como una medida preventiva para salvaguardar la salud y el bienestar de los alumnos más jóvenes. Las autoridades competentes están monitoreando de cerca la evolución de las temperaturas para tomar una decisión informada.
