La compañía ferroviaria húngara MÁV ha implementado restricciones de velocidad en diversas líneas debido a las altas temperaturas. El calor extremo ha provocado que los rieles alcancen niveles críticos, obligando a los trenes a circular a un máximo de 20 kilómetros por hora. Esta medida preventiva busca garantizar la seguridad del transporte y evitar deformaciones en la infraestructura ferroviaria. Como consecuencia directa de estas limitaciones, se han reportado retrasos en los trayectos afectados. Las autoridades ferroviarias instan a los pasajeros a tomar precauciones ante las posibles demoras. La situación refleja el impacto del clima actual sobre la operatividad del sistema de transporte nacional. Se espera que la normalidad se restablezca una vez que las temperaturas desciendan.
