Una operación de limpieza de diez días ha logrado la identificación y destrucción segura de más de 2.200 municiones peligrosas en Nueva Bretaña Oriental. El despliegue fue liderado por la Fuerza de Defensa de Papúa Nueva Guinea (PNGDF) en colaboración con la Fuerza de Defensa Australiana (ADF). Asimismo, diversas entidades regionales participaron activamente en las tareas de remoción de explosivos. El objetivo principal de la misión fue eliminar las amenazas explosivas presentes en la zona para garantizar la seguridad pública. Las fuerzas conjuntas trabajaron coordinadamente para localizar y neutralizar el material bélico. Este esfuerzo interinstitucional permitió limpiar áreas críticas de riesgos letales. La operación concluyó exitosamente tras diez jornadas de trabajo intensivo.