Expertos afirman que prohibir fumar mientras se conduce es una medida lógica y necesaria, sin embargo, consideran que no es suficiente para abordar el problema del tabaquismo. La práctica de fumar al volante, incluso en semáforos o intersecciones, es común y genera una exposición innecesaria al humo de segunda mano. Este humo contiene miles de sustancias químicas potencialmente dañinas que pueden provocar enfermedades crónicas. La indiferencia generalizada hacia los riesgos del tabaco es preocupante. Se necesita una estrategia más completa para proteger la salud pública y reducir la prevalencia del tabaquismo, extendiendo las regulaciones más allá de la conducción de vehículos. La concienciación y medidas más restrictivas son esenciales.