La Copa Mundial de 2026, organizada conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México, se expandirá a 48 equipos, aumentando significativamente el número de partidos. Esta ampliación se acompaña de un incremento en los precios de las entradas y otros gastos relacionados con el torneo. Paralelamente, se anticipan restricciones más estrictas para los aficionados extranjeros que deseen asistir a los partidos. Críticos sugieren que estas medidas podrían estar motivadas por el racismo y la búsqueda de mayores beneficios económicos. El torneo iniciará en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, un recinto con una rica historia al haber albergado dos finales de Copa Mundial. La preocupación se centra en si estas políticas afectarán el espíritu tradicional y la diversidad de la afición mundialista.