La excongresista estadounidense Tulsi Gabbard, antes de dejar su cargo, promovió desinformación rusa relativa a supuestos laboratorios biológicos en Ucrania. Según investigaciones de Bellingcat, el Kremlin pudo haberla involucrado en una operación de información. Gabbard utilizó un mapa con una ciudad inexistente como "prueba" de estas afirmaciones. La difusión de esta información coincide con narrativas promovidas por Rusia en relación al conflicto en Ucrania. Bellingcat señala que esta acción forma parte de una campaña de desinformación más amplia. La excongresista no ha respondido directamente a las acusaciones de manipulación. Este incidente plantea interrogantes sobre la influencia extranjera en figuras públicas y la propagación de noticias falsas.
