Rita Flores, exmiembro del grupo punk Pussy Riot, ha confesado haber colaborado con el Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia durante tres años. Según informes de Novaja Gazeta, Flores fue reclutada por el FSB en 2023. La agencia intentó utilizarla para llevar a cabo el secuestro de otro miembro de Pussy Riot, Piotr Verzilov. Flores reveló que el FSB la amenazó con dañar a su familia si no cooperaba. Esta revelación plantea serias preguntas sobre la infiltración de las fuerzas de seguridad rusas en grupos de oposición. La colaboración y las amenazas demuestran tácticas de intimidación y control por parte del FSB. El caso arroja luz sobre las operaciones encubiertas y la vigilancia llevada a cabo por el gobierno ruso.