El anuncio del regreso de Macky Sall a Senegal ha generado una fuerte reacción de rechazo. Especialmente, las víctimas de la represión política se manifiestan en contra de su retorno al país. Esta indignación se intensificó tras la audiencia que el actual presidente, Bassirou Diomaye Faye, le concedió al exmandatario. Los grupos afectados consideran que este acercamiento es inaceptable dada la historia de abusos cometidos. La situación refleja una profunda fractura social y una demanda persistente de justicia. Mientras el gobierno actual gestiona el retorno, la presión pública por rendir cuentas crece. El clima político en Senegal se mantiene así en un estado de alta tensión.