El expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha admitido que las joyas encontradas en su caja fuerte fueron un regalo del rey saudí en 2007. Esta revelación se produce en un contexto de investigación sobre posibles irregularidades fiscales. La fecha del regalo es crucial, ya que, de confirmarse, el delito fiscal habría prescrito debido al transcurso de más de cinco años. Aunque la aceptación del regalo podría haber violado el código ético personal de Zapatero respecto a la recepción de obsequios, no existía una legislación específica que lo prohibiera en ese momento. La declaración busca, potencialmente, evitar consecuencias legales al demostrar que no hubo intención de ocultar ingresos ni defraudar a Hacienda. La situación plantea interrogantes sobre la transparencia en la gestión de regalos recibidos por altos cargos públicos.
