János Hajdu, antiguo director del Centro de Contraterrorismo de Hungría, ha sido interrogado como sospechoso en relación con una redada a un transporte de efectivo ucraniano. La Fiscalía lo acusa de siete cargos de detención ilegal y trato inhumano. Hajdu ha prestado declaración ante las autoridades, negando rotundamente las acusaciones en su contra. La investigación se centra en las circunstancias de la operación y el presunto abuso de poder durante la misma. No se han revelado detalles específicos sobre la redada o el origen del dinero transportado. El caso ha generado atención mediática debido a la posición anterior de Hajdu y las implicaciones para las relaciones bilaterales. Se espera que la investigación continúe para determinar la veracidad de las acusaciones y esclarecer los hechos.
