Un antiguo líder de pandilla fue sentenciado el martes en Las Vegas a una pena de 40 años de prisión hasta cadena perpetua por orquestar el tiroteo fatal de 1996 contra la estrella del hip-hop Tupac Shakur. El veredicto pone fin a la larga investigación de un asesinato que permaneció sin resolver durante décadas. El tiroteo ocurrió en Las Vegas, Nevada, y marcó un punto de inflexión en la cultura del rap. La fiscalía argumentó que el acusado dirigió el ataque. La sentencia representa un cierre para el caso que ha fascinado a los fanáticos de la música y al público en general durante años. Este fallo judicial culmina la persecución de un homicidio que influyó significativamente en la época de oro de la música rap.