Un hombre fue condenado por difundir imágenes y videos íntimos de su exnovia en un grupo en línea de contenido pornográfico con temática religiosa. La víctima descubrió las publicaciones, que incluían imágenes de ella junto a otras mujeres con velo, y decidió investigar el grupo. Para exponer al responsable, la mujer se hizo pasar por otra persona e infiltró el grupo, recopilando pruebas de las acciones del acusado. Las autoridades identificaron al exnovio como el autor de la difusión de las imágenes, motivado por una venganza tras la ruptura sentimental. El caso ha generado preocupación sobre la privacidad y el abuso digital, especialmente en contextos en línea sensibles. La sentencia busca castigar la violación de la intimidad y el ciberacoso.