Dermatólogos han identificado siete hábitos nocturnos comunes que contribuyen al envejecimiento prematuro de la piel. Aunque el descanso es esencial, ciertas rutinas realizadas antes de dormir pueden tener un impacto negativo en la apariencia cutánea. La falta de sueño adecuado, la posición al dormir, y la exposición a ciertos materiales como las fundas de almohada de algodón son factores clave. Expertos recomiendan priorizar un sueño reparador, utilizar fundas de almohada de seda o satén, y mantener una rutina de cuidado facial nocturna adecuada. Evitar el consumo de alcohol y azúcar antes de acostarse también es crucial para una piel saludable. Estos cambios pueden ayudar a reducir la aparición de arrugas y mantener la piel con un aspecto más joven y radiante.