La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reportado que las olas de calor causaron aproximadamente 200.000 muertes en Europa entre 2022 y 2025. El informe destaca que el verano de 2022 fue particularmente letal, con más de 61.600 fallecimientos atribuibles al calor extremo. Se observa un aumento significativo en la mortalidad relacionada con las altas temperaturas en comparación con décadas anteriores. Los países más afectados incluyen aquellos del sur de Europa, como España, Italia, Grecia y Portugal. La OMS advierte que el cambio climático está intensificando la frecuencia e intensidad de las olas de calor, representando una creciente amenaza para la salud pública. La agencia insta a los gobiernos a implementar planes de adaptación y mitigación para proteger a las poblaciones vulnerables. Se enfatiza la necesidad de sistemas de alerta temprana y medidas de enfriamiento efectivas.