Según el servicio de monitoreo climático Copernicus de la Unión Europea, los ríos de toda Europa registraron los menores caudales estivales en más de 30 años este verano. El informe señala que Europa experimentó olas de calor y sequías extremas durante el verano de 2023. A finales de la temporada, un alarmante 52 por ciento del continente se enfrentó a una intensa carga de calor. Esta situación revela una preocupante tendencia al descenso de los niveles de agua en los ríos europeos. Los datos de Copernicus indican un impacto significativo del cambio climático en los recursos hídricos de Europa. La sequía y las altas temperaturas han contribuido a esta crisis hídrica sin precedentes. Se espera que estas condiciones extremas tengan consecuencias a largo plazo para la agricultura, el transporte y los ecosistemas fluviales en Europa.