Europa enfrenta una ola de calor sin precedentes, con temperaturas superando los 40 grados Celsius. El Museo del Louvre en París ha adelantado su hora de cierre debido a las altas temperaturas, buscando proteger tanto a las obras de arte como a los visitantes. En Roma, las autoridades han emitido alertas por la ola de calor, instando a la población a tomar precauciones. La situación ha generado preocupación por la salud pública y el impacto en el patrimonio cultural. Se espera que las temperaturas extremas continúen en los próximos días, exacerbando la crisis. Las autoridades locales están implementando medidas para mitigar los efectos del calor, incluyendo la apertura de centros de enfriamiento y la distribución de agua.